A menudo pensamos que percibimos el espacio principalmente con la vista. Pero si dejamos de mirar por un momento, ocurre algo interesante: el sonido empieza a revelar el lugar donde estamos.
Esta exploración propone algo muy simple: escuchar una habitación con atención y observar cómo cambia la percepción del espacio.
Una pequeña experiencia
Hoy mismo hice una pequeña prueba durante una clase de tenis.
Pedí a mis alumnas que se alinearan a un lado del pabellón donde practicamos durante la temporada de invierno. La propuesta era muy simple: dar una palmada y escuchar con atención de qué lado sentían más eco.
Algunas encontraron la diferencia rápidamente. A otras les costó un poco más. Pero lo interesante ocurrió cuando fuimos avanzando hacia el centro de la pista. Al llegar allí, casi al mismo tiempo, todas reaccionaron igual.
Se miraron sorprendidas y dijeron prácticamente lo mismo. En el centro del pabellón el eco cambiaba completamente.
De repente el lugar se sentía diferente. Y ese pequeño descubrimiento abrió algo muy bonito: empezaron a escuchar el espacio de una forma nueva.
Puedes probarlo en casa
Si te apetece experimentar algo parecido, puedes hacerlo muy fácilmente.
- Colócate en una habitación tranquila.
- Cierra los ojos durante unos instantes.
- Escucha el lugar donde estás.
- Da una pequeña palmada.
- Observa cómo responde la habitación.
Después, muévete unos pasos y repite. A veces el eco cambia según el punto donde estés. No intentes hacerlo perfecto. Y Escucha con curiosidad.
Cómo cambia la percepción del espacio
Cuando dejamos de mirar, el oído empieza a percibir el entorno de otra manera. Aparecen sonidos que normalmente pasan desapercibidos.
- el eco
- el silencio
- la distancia de las paredes
- la forma del lugar
Una nota interesante
La ciencia también ha observado algo parecido: cuando prestamos más atención a los sentidos, el cerebro procesa mejor la información que recibe. Puedes leer un ejemplo de estas investigaciones en este artículo sobre cómo la atención mejora la percepción en el cerebro.

Muchas personas descubren que la habitación “se siente” distinta según dónde están. Y no siempre ocurre igual. Hay días en los que se perciben más detalles, y otros en los que casi nada cambia.
Ambas cosas forman parte de la exploración.
¿Y para qué sirve esto?
En la clase de tenis, este pequeño ejercicio tenía un objetivo muy simple: despertar la atención.
Cuando jugamos solemos confiar casi todo a la vista. Pero el cuerpo percibe mucho más.
- escuchamos el lugar donde estamos
- sentimos las distancias
- percibimos lo que ocurre a nuestro alrededor.
Este pequeño ejercicio ayuda a recordar algo sencillo:
No jugamos solo con los ojos. Jugamos con todos los sentidos.
Tu experiencia
Si decides probar esta exploración, puedes observar:
- ¿Notas diferencias en el sonido según dónde estás?
- ¿Cambia algo al repetirla?
- ¿Aparece alguna sensación inesperada?
No hay respuestas correctas o incorrectas. Cada persona percibe de forma distinta.
Seguir explorando
Si te interesa seguir explorando este tipo de prácticas, en el cuaderno también hablo de cómo aprender a confiar en el proceso de la visión intuitiva.
Y si quieres seguir experimentando, te invito a que te des una vuelta por aquí, siempre tendré algo nuevo que compartir contigo. Gracias por leerme, Susanna.


